Catedral de la Anunciación

Catedral de la Anunciación
Catedral de la Anunciación

Obra cumbre del Renacimiento español, la Catedral de la Anunciación, declarada Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural, fue erigida junto a la antigua Mezquita Mayor, comenzando su construcción, a instancia de los Reyes Católicos, a principios del s. XVI bajo la dirección del Maestro Enrique Egas….

Años más tarde se haría cargo de la obra Diego de Siloé, autor de la decoración escultórica de la Puerta del Perdón, la Portada de la Sacristía o la Puerta de San Jerónimo. La fachada principal realizada en estilo barroco por Alonso Cano deja a un extremo la magnífica torre del campanario. La Capilla Mayor, obra de Siloé, de planta circular y muy elevada, pone una nota dorada en la blancura del conjunto, contando su decoración con pinturas de Bocanegra y José Risueño.

Arquitectura

Cuenta con cinco naves de igual número de tramos provistos de capillas laterales, sobresaliendo en todo momento sus gigantescos pilares formados por grandes columnas corintias sobre las que se apoyan pilastras y sus numerosos retablos. La Inmaculada de Alonso Cano que se halla en la Sacristía de la Catedral, de gran valor, es sólo uno de los tesoros que alberga este edificio. En su museo se pueden admirar numerosas obras de orfebrería religiosa, como la custodia regalada por Isabel la Católica para la procesión del Corpus o esculturas de Pedro de Mena.

Capilla Real

En un edificio anexo a la Catedral se halla la gótica Capilla Real, lugar elegido por Fernando El Católico como panteón real. En el altar mayor reposan los restos de los monarcas en unos bellos sepulcros realizados por Domenico Fancelli.

Iglesia del Salvador

El Salvador fue edificada sobre el solar de la antigua Mezquita Mayor del Albaicín, de la que aún se conserva el patio de las abluciones, así como restos de columnas y un aljibe muy profundo. Esta joya renacentista, cuya portada principal fue trazada por Diego de Siloé, sufrió en 1936 un incendio que la destruyó casi totalmente haciendo necesaria su restauración, llevada a cabo en el s. XX.

El templo, que alberga tesoros tan valiosos como la pintura de la Santa Cena de Bocanegra, la talla de la imagen titular, de Pedro Duque de Cornejo, o El Crucificado “Señor de la Sangre”, talla del s. XVII, fue durante décadas una de las dos iglesias granadinas con derecho de asilo, colgándose en su claustro los sambenitos de los moriscos penitenciados por la Inquisición, antes expuestos en la Catedral.

Monasterio de Santa Isabel la Real

Fundado por Isabel la Católica para establecerlo en la Alhambra, fue construido en el s. XVI sobre parte del antiguo palacio de los reyes musulmanes, al que se habían trasladado las monjas en 1507. Del legado andalusí da fe la armadura mudéjar que cubre la nave de la iglesia, una de las más bellas y antiguas de Granada, así como la pila de agua bendita, taza de una anterior fuente islámica.

El estilo gótico predominante se plasma en su artesonado que recuerda las bóvedas pendientes inglesas. Su retablo mayor está profusamente decorado con pinturas y esculturas de santos, mientras que en su interior se exponen obras de artistas como Pedro de Mena o Bocanegra. Alberga la sepultura del escultor Bernardo Francisco de Mora.

Monasterio de la Cartuja

Edificada sobre los cerros de Aynadamar, lugar por el que los musulmanes sintieron gran aprecio, lleno de hermosos jardines regados por las aguas del Alfacar, La Cartuja comenzó a construirse en 1506 gracias a la ayuda de El Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdova. Tendrían que pasar más de tres siglos para que esta colosal obra se concluyera, siendo, por tanto, fiel reflejo de la mezcla de estilos gótico, renacentista y, sobre todo, barroco.

El claustro, que da acceso al monasterio, data del s. XVII, la fachada de mármol gris con grandes columnas jónicas fue construida en 1794 por Joaquín Hermoso, mientras que una hermosa puerta de cristales de Venecia separa el Sancta Sanctorum del Altar Mayor, donde se encuentra el actual sagrario que sustituyó al antiguo, arrebatado por las tropas napoleónicas.

La Sacristía de La Cartuja brilla con luz propia, ya que está considerada una de las obras cumbres del barroco final español. Su zócalo es de mármoles de Lanjarón y sus cajoneras son obra de 34 años de paciencia del lego cartujo J. Manuel Vázquez.

En el interior de este emblemático monumento, declarado Bien de Interés Cultural, se puede admirar una valiosa colección de pinturas del cartujo Sánchez Cotán, así como obras de Bocanegra o Carducho.

Basílica de San Juan de Dios

Benedicto XV le concedió el título de Basílica en 1916 mediante bula papal a este templo que comenzó a construirse en 1737 y no se concluyó hasta 1759, a iniciativa del prior Alonso de Jesús y Ortega y costeada con el dinero procedente de la Orden Hospitalaria, para dar acogida a los restos de su fundador, San Juan de Dios. La Iglesia barroca, de cruz latina, fue proyectada y trazada como santuario por José de Bada, maestro mayor de las catedrales de Granada y Málaga, estando su interior ricamente ornado con obras escultóricas y pictóricas como los frescos de Diego Sánchez Sarabia. De gran riqueza es, asimismo, el retablo de la Capilla Mayor, con el Sagrario y la imagen de la Inmaculada presidiéndolo.

La portada, flanqueada por dos altas torres con cuerpos de campanas, se encuentra concebida como un retablo en el que se pueden admirar las imágenes de San Juan de Dios, San Gabriel, San Rafael o Santa Bárbara. Es destacable el camarín de la Basílica, que acoge numerosos y bellos relicarios.

Iglesia de San Jerónimo

Se inició su construcción en el año 1504, pero no fue hasta décadas más tarde, bajo el auspicio de la Duquesa de Sessa, esposa del Gran Capitán, que está aquí enterrado, cuando se concluiría, siendo el estilo renacentista el imperante. La Iglesia, de planta basilical, presenta una hermosa Capilla Mayor, obra de Diego de Siloé, autor también de la sillería del coro. Es de destacar asimismo su retablo, que tardó 25 años en construirse. En uno de sus dos claustros, donde vivió la Emperatriz Isabel, esposa de Carlos V, se pueden admirar bellos elementos decorativos mudéjares y góticos.

Iglesia de Santo Domingo

En esta iglesia gótica del s. XVI, que formaba parte del Monasterio de Santa Cruz la Real, celebraba el Tribunal de la Inquisición sus festividades y en ella también recibieron sepultura durante siglos las familias nobles granadinas. El interior del templo es muy amplio, con planta de cruz latina y 5 capillas a cada lado, con elementos decorativos en los que se aprecian los aires del Barroco. Los arcos, levantados sobre estilizadas columnas de gusto clásico, forman una estrecha loggia sobre la que se abre una curiosa terraza que, a modo de balcón, da a la plaza del mismo nombre.

Iglesia de Ntra. Sra. de las Angustias

Esta iglesia tiene su origen en la Ermita de las Santas Úrsula y Susana, donde se fundó una Hermandad en 1545 para rendir culto a las Angustias de Nuestra Señora, tabla donada por Isabel la Católica. A esta Hermandad, a la que pertenecieron D. Juan de Austria y Fernando VI, Felipe II le concedió en 1567 terrenos para erigir un Hospital, junto al que el maestro Ortega edificó una iglesia barroca inaugurada en el s. XVII. Posee una fachada flanqueada por dos altas torres campanario rematadas por tejas vidriadas y de la decoración del camarín de la Virgen se encargaron artistas como Juan de Mena. En su interior alberga un hermoso retablo mayor, así como valiosas pinturas y esculturas.

Ermita de San Sebastián

Construida como morabito, lugar de oración de los musulmanes, en el s. XIII, es el único edificio de este tipo conservado en Granada. Ante ella se celebró en 1492 el encuentro entre los Reyes Católicos y Boabdil, en el que este último les entregó a los monarcas cristianos las llaves de la ciudad. Un enorme arco de herradura en la entrada invita a conocer su interior, de planta cuadrada, cubierto por una cúpula esférica en forma de estrella. Sería transformada en capilla cristiana dedicada a San Fabián y San Sebastián.